La gente de La Laguna

El día a día

Ahora pasamos la palabra a nuestros protagonistas. Descubra más sobre sus vidas con el café en nuestros retratos.

Miguel, 50 años,
caficultor

«El café es el motor de Honduras, tanto de sus habitantes como de la economía.»

Mi abuelo ya se dedicaba también aquí a la producción de café. Yo tengo ocho empleados y, para la campaña de recolección, hasta 30. Me encanta la paz de la vida en el pueblo. En las ciudades hay contaminación y muchos peligros. Aquí puedo ver los árboles y respirar aire fresco. Además, me siento muy agradecido por poder vender lo que cultivamos.

Jesús, 75 años,
productor de café

«Prácticamente no perdemos tiempo descansando. A veces voy a la iglesia. Pero aquí tenemos café a montones que nos da trabajo todo el año.»

Hace algunos años, la roya del cafeto nos tenía en jaque, pero ahora cultivo nuevas variedades más resistentes a esa plaga. Con lo que más disfruto es con mi vivero de cafetos. Trabajar con Alfredo y su equipo es mucho más agradable que con otros «beneficios». Él siempre apoya a los caficultores. Si pudiera pedir un deseo, sería encontrar de nuevo a una mujer que me ayude con la plantación y con la que ir a la iglesia.

Esmeralda, 54 años,
dependienta de la tienda del pueblo

«Mi objetivo en la vida es criar a mi nieto y darle una buena educación.»

Me encanta mi trabajo porque trato todo el día con personas. Los precios de la tienda son más baratos que en otros sitios y por eso vienen cada vez más campesinos a comprar aquí. A veces es difícil compaginar el trabajo de la tienda con lo que hay que hacer en casa. Pero bueno, siempre acabo apañándomelas. Tengo cinco hijos; la más pequeña lleva cuatro años en EE. UU. Me gustaría que mi nieto tuviera una buena educación y una seguridad de cara al futuro.

Héctor, 32 años,
encargado de recepción de pedidos y control de calidad

«¡El mal de uno es el mal de todos!»

Vivo a unos 20 minutos a pie del «beneficio». Mis compañeros de trabajo me recogen siempre en casa. Somos muy amigos y también hacemos muchas cosas juntos en los ratos libres. Mi padre fue el que me enseñó todo lo que sé sobre el cultivo del café. Lo que más me gusta de mi trabajo es analizar el café y el trato directo con los caficultores. Mi principal objetivo es que mi hijo pueda estudiar para tener una vida mejor.

Donaldo, 35 años,
camionero y trabajador comodín

«Ahora que trabajo directamente con el café, lo veo con otros ojos.»

Voy a recoger el café a las plantaciones, lo llevo al «beneficio» y, de allí, en camión hasta San Pedro. Por el terreno, no es un trayecto fácil, ¡pero me encanta mi trabajo! Antes trabajaba en el sector agropecuario. Ahora mi vida gira en torno al café. Por una parte, lo hago por necesidad, pero también es algo que me apasiona. Disfruto pasando mis ratos libres con mi mujer y mi hijo y también en mi pequeña plantación, en la que tengo café y bananas.

/media/image/d5/50/51/la-laguna-step3-subpage-lellis.jpg

Lellis, 40,
trabajador comodín en el «beneficio»

«El beneficio es una buena fuente de empleo para la región.»

Yo me dedico a echar una mano allí donde me necesitan. Por ejemplo, me encargo de que el despulpado salga a la perfección. Las nuevas máquinas del «beneficio» son mucho más eficientes y estoy deseando poder sacarles el máximo partido en cuanto me muestren su funcionamiento. En mis ratos libres voy a por leña para mi mujer o quedamos con amigos para ir a bailar. Me gustaría que mis hijos tuvieran una actitud sana ante el trabajo para poder llevar una vida independiente.