Colaboración directa

En La Laguna ya han cambiado muchas cosas desde que empezamos el proyecto de colaboración directa a principios de 2016. Sin embargo, aún queda muchísimo por hacer. Nuestro compromiso es a largo plazo y ofrece seguridad a todos los implicados. Precisamente eso es lo que simboliza la nueva pintura mural del «beneficio»: el compromiso mutuo entre nosotros y Alfredo, propietario del «beneficio», para invertir en la gente de La Laguna y en su café.

Raphael Gugerli, CEO de Delica AG, visitó La Laguna en noviembre de 2017. Aprovechamos esta ocasión para hacerle unas preguntas en compañía de Alfredo.

Entrevista con Raphael Gugerli, CEO de Delica AG, fabricante de Café Royal

¿Por qué se involucra Café Royal en este proyecto?

Aproximadamente una quinta parte de nuestro café en bruto procede de Honduras. Para nosotros es muy importante que en este país exista un buen desarrollo. Con nuestro proyecto en La Laguna, estamos presentes en una pequeña región, construimos relaciones con las personas de la zona y actuamos de forma concreta donde realmente resulta útil. Los caficultores cuentan con apoyo continuo en todos los niveles: en el cultivo, el procesamiento, el transporte y, por último, en el producto. No nos limitamos a enviar dinero y nos sentamos a esperar, sino que trabajamos de forma activa para llevar a cabo la tarea.

Como es natural, para nosotros es importante garantizar el abastecimiento de café verde a largo plazo. Sin embargo, aún es más importante que la calidad sea fiable y constante. Esto lo conseguimos con la implicación de los caficultores de la zona y la transparencia que ello conlleva en la cadena de suministro. Mediante la colaboración directa aumentamos el grado de conocimiento en materia de café y la confianza de todas las partes. Nuestros consumidores han de saber de dónde procede su café y qué personas están detrás.

¿Qué pasaría si no estuviéramos aquí?

Los caficultores no recibirían formación. Tendrían que llevar su café a otro lugar más lejano para su procesamiento. También tendrían que encontrar otros compradores para su café, como por ejemplo intermediarios, que en la venta a menudo se aprovechan de la buena fe de los caficultores y les pagan demasiado poco por el café. Todo ello tiene consecuencias negativas en los ingresos de los caficultores y en todas las personas involucradas en este ecosistema, como por ejemplo el gran número de recolectores.

¿Dónde ves peligros?

Hasta que no lo he visto personalmente, no me había dado cuenta de hasta qué punto es trabajoso y complicado cultivar café, transportarlo y procesarlo en el «beneficio». Con diferencia, es mucho más laborioso que en otras zonas de cultivo de café. Cuando hay mal tiempo, apenas se puede acceder a las plantaciones. A más de uno se le quitarían las ganas de hacer este duro trabajo. Es comprensible que algunos sueñen con irse a EE. UU. de forma ilegal para trabajar en un empleo mal pagado y, a pesar de ello, ganar más que en casa. No obstante, incluso esta posibilidad solo está disponible para los que ya tengan contactos en EE. UU.

¿Qué misión perseguimos?

Con nuestro compromiso, contribuimos a garantizar a largo plazo la existencia de muchas personas vinculadas al sistema del café de La Laguna. Esta relación directa con el origen que, tras muchas estaciones intermedias, culmina en un producto de café es algo casi único. «From cherry to cup», de la baya del café a la taza, constituye una circunstancia especial para todos los implicados, no solo para los caficultores y los empleados del «beneficio», sino también para nosotros como tostadores. Normalmente, ninguno de los caficultores o trabajadores de un «beneficio» sabe a dónde va su café. No debemos subestimar lo que esto significa para estas personas, porque el café es su vida.

En Café Royal unimos dos mundos: el mundo de donde procede el café y el mundo a donde llega el café, donde está el cliente. Nosotros desempeñamos el papel de mediador entre ambos mundos. Somos un importante elemento de unión al encargarnos de que las condiciones sean buenas para todas las partes, que las vías sean transparentes y, por supuesto, que no se pueda objetar nada a la calidad. De este modo se produce una situación «win-win-win»: los caficultores obtienen apoyo a largo plazo y continúan progresando, y nosotros trabajamos con colaboradores motivados y de confianza. Se garantiza el suministro de un café de calidad excepcional y el consumidor final disfruta de este café. Y, por supuesto, queremos crear nuevos productos junto con los expertos de la zona y aprender unos de otros.

¿Qué hace Café Royal en concreto?

Estamos en estrecho contacto con los caficultores, los procesadores del «beneficio» y los expertos de La Laguna. En cada caso concreto, decidimos en qué punto es necesario dar algún paso y lo emprendemos sin vacilar. A menudo, los proyectos son demasiado ambiciosos: se quiere demasiado y demasiado rápido. En cambio, nosotros queremos llevar el ritmo que quieren y pueden seguir las personas y sus plantaciones.

Hasta ahora, hemos actuado en tres niveles: en el cultivo, en el procesamiento y en el transporte y distribución. En el cultivo, trabajamos con ingenieros agrónomos de la zona y ofrecemos apoyo mediante plantaciones modelo, gestión de plantaciones y, también, la certificación UTZ. En el «beneficio» hemos financiado máquinas más eficientes que respetan el medio ambiente y facilitan el despulpado y el secado de las bayas de café. Antes, eran los mismos caficultores quienes tenían que organizar el transporte desde el «beneficio» a la ciudad más próxima. Gracias al proyecto, nuestro colaborador de exportación recoge el café procesado directamente en el «beneficio».

¿Por qué tienen tanta relevancia este tipo de proyectos y en el futuro la tendrán cada vez más?

Normalmente, los productos como el café pasan por uno o varios intermediarios. Por desgracia, entre ellos hay muchos que se aprovechan en la compra y pagan demasiado poco al agricultor por sus productos. Para nosotros, como empresa que desde siempre ha otorgado un gran valor a las colaboraciones a largo plazo y a la trazabilidad de nuestros productos, ha llegado el momento de dar un paso más. Y ese paso llega directamente al origen, donde miramos entre bastidores, conocemos a las personas de la zona y podemos comprender tanto sus alegrías como las verdaderas dificultades.

Un cambio duradero requiere un compromiso a largo plazo. Tener una certificación está muy bien, pero la auténtica colaboración va más allá. Desde el punto de vista agronómico, los cambios en el cultivo del café requieren al menos dos años.

Además, la colaboración directa con los productores de la zona nos sirve para crear transparencia. El cultivo, la recolección, el procesamiento y el transporte se controlan y se documentan. Siendo uno de los mayores tostaderos de Suiza, tenemos una gran responsabilidad en el sector del café, tanto frente a nuestros clientes, que han de recibir únicamente café de la mejor calidad, como frente a las personas del país de origen, que se merecen un buen trato y apoyo. Cuanto más estrecha sea la cooperación, más cerca estaremos del productor y mejor podremos garantizar la calidad del café a largo plazo.

¿Qué planes tiene Café Royal para el futuro?

Vamos a continuar muy presentes en La Laguna. Lo más importante es estar allí dos o tres veces al año y hablar continuamente con las personas para saber exactamente qué necesitan y qué dificultades hay. Y sobre todo, es muy importante generar confianza y fortalecerla. Esto no se consigue, ni mucho menos, con una sola visita.

En La Laguna trabajamos en tres niveles y, recientemente, con el producto y la comunidad, hemos añadido un cuarto y un quinto nivel. Ahí también queremos actuar de forma concreta para que continúe mejorando la situación en su conjunto.

Cultivo: En el cultivo, nos dimos cuenta de que hay muchas plantas en mal estado, es decir, que dan pocos frutos. Para los caficultores y los recolectores, esto significa que el duro trabajo deja casi de merecer la pena, porque la recolección a mano, que requiere mucho tiempo, es mucho más eficiente y productiva si en el árbol hay muchas bayas. Este es un punto en el que seguro vamos a centrar nuestra atención. Una parte de las plantas hay que sustituirlas y plantarlas con separación suficiente, y otras hay que podarlas. Los ingenieros agrónomos ayudan a los caficultores y les enseñan a plantar correctamente los plantones, a podar y a aplicar el abono. Muchos caficultores aún piensan a muy corto plazo, plantan los árboles demasiado cerca y no los recortan. Con ello se consigue solamente cuatro o cinco años de buena cosecha. Después, el volumen se reduce porque las plantas se entremezclan y reciben demasiado poca luz.

«Beneficio»: La tecnología y los procesos del «beneficio» aún tienen potencial de mejora. Hay que simplificar muchas cosas. Con la instalación de un acceso a Internet, ahora es posible recoger todos los datos de los caficultores conectados y observar de forma exacta cómo, dónde y cuánto café se cultiva y qué rendimientos se obtiene. De este modo se puede planificar mejor y podemos extraer las conclusiones adecuadas junto con los caficultores. En ese aspecto ya vamos por muy buen camino.

Además, en el caso de algunos pequeños caficultores, nos queda aún una tarea de persuasión para que entreguen su cosecha directamente al «beneficio» para su procesamiento y que no lo hagan ellos mismos. Con un procesamiento no profesional en el patio de tu casa se pierde gran parte de la calidad del café y, por lo tanto, se producen consecuencias negativas en el sabor del café. La clave está siempre en la confianza de los caficultores; se trata de ganársela y mantenerla. Para que un agricultor pueda procesar su café en el «beneficio», tiene que disponer de certificación UTZ. Es una certificación costosa de obtener, pero en ese sentido podemos ofrecer una valiosa ayuda in situ junto con los ingenieros agrónomos. El objetivo es certificar al menos a 300 caficultores antes de 2021. En el proyecto ya hay 200 certificados. UTZ es el primer paso, pero vamos a ir mucho más allá con nuestro proyecto.

Transporte: Otra dificultad son las vías de transporte desde los caficultores al «beneficio». Algunas ya se han mejorado, pero quedan muchas bastante mejorables, sobre todo cuando llueve. Muchos caficultores no tienen coche propio, aunque las bayas de café hay que llevarlas a procesar el mismo día en que se recogen; de lo contrario, desarrollan defectos, lo cual repercute en la calidad. En este caso, tenemos que desarrollar junto con la gente de la zona un sistema de transporte mejorado y fiable que los caficultores se puedan permitir.

Producto: Ahora tenemos un producto de café fantástico en nuestro surtido. Hasta la fecha, se vende solamente en Europa, pero el café de La Laguna debería poder venderse también en Honduras. Es frecuente que el café de gran calidad solamente se exporte al extranjero, mientras a los nativos les queda solo un café de menor calidad. No debería suceder así.

En el futuro planeamos ofrecer cafés de añada de La Laguna. Ahora ya estamos experimentando con los expertos locales usando diferentes técnicas de procesamiento. Junto con la gente de la zona, queremos procesar el café de un modo tan innovador como no lo ha hecho nadie nunca. Crear, por así decirlo, una novedad mundial. En este aspecto aún no podemos desvelar mucho más, ¡pero será extremadamente interesante y lo esperamos con gran emoción!

Comunidad: Con nuestra presencia en La Laguna y la promesa de una colaboración a largo plazo, ya hemos generado mucha confianza. Internet, en este aspecto, nos ha facilitado muchas tareas. Otro objetivo es crear grupos de caficultores para darles fuerza, para que también puedan hablar con una sola voz y exponer mejor sus problemas. También queremos reforzar la comunidad local y su relación con el café como producto.

¿Cómo prefieres tomar el café?

Me gusta nuestro café en todas sus variantes, dependiendo del momento del día y de lo que necesite. Pero la sensación de estar sentado aquí en La Laguna y tomar una taza de café La Laguna contemplando las colinas tan verdes y frondosas es algo verdaderamente único y, simplemente, indescriptible.

¿Qué es lo que más te ha impresionado en La Laguna?

Por un lado, el entorno natural tan verde y frondoso, esta exuberancia impresiona mucho más cuando se ve en directo y no en fotos. Por otro lado, todo el esfuerzo que se esconde detrás del cultivo del café: lugares apartados, terrenos difíciles... Y todo esto con condiciones meteorológicas y de transporte adversas.

Aunque lo que más me impresiona son estos contrastes. Muchos tienen «smartphones», pero no hay agua caliente en ningún lado. La mayoría tienen parientes en EE. UU., pero prácticamente nadie habla inglés. Y a pesar de todas sus penalidades, son gente muy positiva y hospitalaria. Normalmente, los visitantes duermen en un hotel y quizás hacen una excursión en el día al terreno del proyecto. Nosotros, sin embargo, dormimos con los nativos y vivimos con ellos esa vida sencilla durante varios días.

Y luego tuve la ocasión de conducir yo mismo el coche por esas carreteras de grava tan empinadas y llenas de curvas, y comprobar en primera persona el desafío que supone el transporte de las bayas de café. ¡Fue toda una experiencia!

Entrevista a Alfredo Rivera, propietario del «beneficio»

¿Qué significa este proyecto para ti y tu «beneficio»?

¡Todo! Es muy importante. Sois la primera empresa que ha venido a esta región y ha puesto en marcha algo así con nosotros.

Antes, las máquinas pasaban días enteros paradas. Ahora, el trabajo en el «beneficio» es mucho más fácil, porque tenemos procesos definidos y mejores máquinas para el procesamiento. Hacen el trabajo más fácil a las personas. Para mí personalmente es una gran satisfacción participar en la construcción de algo para la gente y para la región y ver que vamos por buen camino.

¿Qué ha cambiado para ti, para los empleados del «beneficio» y para los caficultores desde que comenzó el proyecto a principios de 2016?

Oh, han pasado muchas cosas. Toda la infraestructura es mejor. Antes, en el «beneficio» había muchas cosas que no llegaban a funcionar de verdad. Ahora tenemos mejores vías de transporte. Y las tenemos porque las mejoras en el «beneficio» nos han alentado tanto para el futuro, que nos quejamos al Estado por las malas condiciones de las carreteras. Y así se hicieron mejoras verdaderas en las carreteras más importantes.

Y una cosa más: ahora, La Laguna es una marca con logotipo propio que será conocida en cada vez más países. Algún día, quizás en todo el mundo. Esto nos llena de entusiasmo y de orgullo. La confianza de los productores de café ha aumentado y esto es muy importante para la colaboración, para que traigan su café al «beneficio». También hace falta tener fe en que la idea va a funcionar. ¡Ahora, el cliente, mejor dicho: el tostadero, tiene una cara! Normalmente, el café pasa por tantas manos desconocidas que no tenemos ni idea de dónde acaba nuestro café.

¿Cuáles son tus deseos para el futuro del «beneficio» y de la gente de La Laguna?

Deseo que el café La Laguna también esté disponible en Honduras con el mismo envase y nuestro nuevo logotipo y que lo compre la gente de aquí.

Conversación entre Raphael y Alfredo

Raphael: Alfredo, ¿tuviste miedo cuando fuiste conmigo en el coche?

Alfredo: No, me di cuenta de cómo observas todo y, sin precipitarte, sacas las conclusiones acertadas y haces las preguntas oportunas. Por eso sabía que eras un conductor previsor.

Raphael: Pero hubo un momento en el que te aferraste a la agarradera del coche, ¿qué pasó ahí?

Alfredo: Habías metido la marcha mal y sabía que el coche iba a dar buenas sacudidas.

Raphael: Ya he salido a correr por el «beneficio». La próxima vez que os visite, ¿te vienes conmigo?

Alfredo: Sí, encantado: si en una de las plantaciones que hemos visto recoges un saco de bayas y las llevas hasta el lugar de procesamiento como hacen los recolectores, entonces voy contigo.